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AVES => Foro general => : yo 17 de October de 2013, 02:28:42 PM
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AUTOESTIMA (Anji Carmelo), charla en Aves 18 de diciembre 09
Cuando yo empecé en este camino que tanto me llena de ayuda y apoyo, de dar y recibir, mi primer objetivo era colaborar para que las personas que lo necesitaran pudieran aprender a construirse una autoestima fuerte y efectiva. Hoy después de la última sesión en que tuvimos que transformar la palabra perdón para convertirla en algo menos desagradable para nosotros, quiero hablaros de la autoestima.
Cuando nuestro ser querido deja nuestro lado de una forma física, la mayoría de las veces se lleva consigo toda la confianza que teníamos en nosotros. De pronto la sensación que tenemos es que no somos nadie, que en realidad era la otra persona que nos daba una razón de ser y era su presencia la que permitía que nuestras cualidades se expresaran. Nos vivíamos a través de nuestro ser querido y con él podíamos sacar lo mejor que teníamos porque era más fácil.
Además de esta situación tan real y repetida una y otra vez, la pérdida también produce en nosotros un bajón energético importante, que lleva a una incapacidad para vivirnos como lo hacíamos antes. Esto es debido a que además de las fuentes normales de energía como pueden ser el sol, la comida y el agua, lo que más nos da energía son los demás. Esto sucede de forma real, no simbólica. Los demás nos energetizan a través de los contactos, la interrelación, el cariño que nos tienen, la ilusión que mueven en nosotros, las motivaciones que producen en nuestra vida, el reconocimiento... Nuestros seres queridos en definitiva, nos significan. Y normalmente nos vivimos a través de ese reconocimiento de todo lo que somos para ellos. Esto es humano y nos pasa a todos.
Lo malo es que mientras que los demás nos estiman raras veces vamos a desarrollar autoestima, ya que nos queremos por cómo nos reflejamos en sus ojos. Los demás nos proporcionan muchas de las condiciones que aumentan la confizanza que tenemos en nosotros. Pero la autoestima no es confianza sino mucho más. Es en realidad el reconocimiento de lo que somos, esa esencia que nos hace ser nosotros con todo nuestro abanico de cualidades. Y este reconocimiento de nuestra unicidad, de nuestro valor como personas únicas y necesarias nos hace querernos en medio de la mayor descalificación por parte de la sociedad, nuestros enemigos e incluso nuestros seres queridos. Cuando nuestro “ranking” está a nivel suelo y seguimos creyendo en nosotros... Eso es autoestima.
La autoestima es el gran paso que nos ayuda a situarnos como centros de nuestra vida y de todo lo que gira a nuestro alrededor. Es un estado de ser que nos permite relacionarnos con nuestro entorno de una forma buena, primero para nosotros y como cualquier hecho que nos aporte un estar bien, también para los demás. La autoestima significa querenos de verdad para poder a su vez querer a las personas que necesitan de nuestro amor. Esta condición es imprescindible, ya que muchas veces entendemos la autoestima como un ensalzamiento personal que deja a los demás en un segundo plano. Esto no es autoestima sino egoísmo. Nunca la autoestima, va a separarnos de nuestros seres queridos, sino acercarnos para potenciarnos en lo bueno, en lo que realmente vale y permitirnos ser parte de ese compartir que es tan vital entre personas que se quieren y aprecian. Con autoestima compartir se convierte en un reconocimiento y ofrecimiento de “lo mejor que soy y de lo mejor que eres” para entrar en la dinàmica de un intercambio que enriquece a ambos.
Una de las cosas que hacen más difícil el período de duelo es la ausencia de autoestima, porque además de llorar la pérdida de aquello que significaba tanto, también vamos a tener que enfrentar la aparente desaparición de todo lo que éramos y teníamos, y que vivíamos a través de esa persona tan representativa de todo ello.
Cuando tenemos relaciones que van más allá de lo superficial y vivimos a las personas desde lo más hondo de nuestro ser, esa profundidad revela áreas nuestras posiblemente desconocidas, talentos que no pensábamos nuestros y cualidades que anteriormente no se habían expresado. Gracias a nuestros contactos con los demás esas nuevas conductas y actitudes son despertadas y empiezan a formar parte de nuestro hacer-vida. En realidad toda persona significativa nos descubre reacciones y talentos que tenemos y que están esperando para manifestarse. Somos un abanico de posibilidades y las utilizamos distintamente a medida que nos permiten e inspiran los demás. Mi capacidad e expresión de lo que soy, va en proporción con la importancia que tiene esa persona en mi vida. Con las personas que puedo ser más yo (expresar más de mi manera de ser), me sentiré mejor y más a gusto y lo normal es que los quiera y necesite más. Lo malo ocurre cuando esa persona no está, ya que eso que me inspiraba se quedarà sin poder expresarse.
Tenemos que recuperar esas áreas que han parecido desaparecer cuando más las estamos necesitando, ya que no está una de nuestras fuentes principales de conocimiento y valoración de nosotros mismos. Tenemos que reconocer nuestra valía y actuar consecuentemente. Tenemos que desarrollar autoestima.
La base de la autoestima está en nuestro interior y todo lo que no va con ella está en el exterior, porque si nos apoyamos en lo externo entramos en una autoestima falsa.
Somos una fuente inagotable de valores, de amor, de sabiduría...
Cuando realmente nos damos cuenta de esta verdad y empezamos a vivirla, damos el primer paso hacia la autoestima.
Estos son los dos primeros pasos:
Uno, creer en uno mismo y dos, conquistar el miedo infundado de que no somos capaces.
Una condición fundamental para tener autoestima es descubrir a quién o a qué estamos dando el poder para no ser capaces de vivir nuestra vida como consideramos que tenemos que hacerlo. Y en estos momentos, esto significa vivir nuestro duelo como queremos. Tenemos que empezar por allí, porque si no podemos vivir el acontecimiento mayor de nuestras vidas tal y como tiene que ser vivida según nuestros criterios, que son los únicos que importan, no vamos a poder reclamar nuestro lugar preciso y concreto en este mundo.
Empezamos por vivir nuestros duelos bien, y lentamente mientras que podemos expresar y llorar nuestra pérdida, empezaremos a recuperar todo lo que realmente somos y somos capaces.
Más adelante podremos reconocer nuestro propio poder y grandeza cuando nos demos cuenta de todo lo que hemos sido capaces cuando de pronto nos hemos encontrado solos sin el apoyo, cariño y reconocimiento de la única persona que importaba.
Anji Carmelo