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AVES => Foro general => : yo 17 de October de 2013, 02:42:12 PM
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Suicidio (charla en Aves, el 19 de febrero de 2010)
Toda idea de muerte puede cambiar según desde la perspectiva con la cual se mira, como también de la idea que se tiene sobre la vida. Dependiendo de la perspectiva se puede considerar un horror o una bendición, un final o un comienzo, una anulación o una afirmación.
Es desde la afirmación, el comienzo y la bendición que tenemos que intentar no sólo comprender una de las muertes más significativas sino rescatarla del oscurantismo y ‘pecado’, desde el tabú social donde incluso hoy, en el siglo XXI se encuentra. Significativa porque es la única muerte que se escoge conscientemente y tiene todo el valor que tendrían cualquiera de las diversas opciones de vida. Incluso más, ya que el suicidio o la muerte escogida no deja de ser una opción de Vida con mayúsculas.
La mayoría de las personas que optan por irse tienen dos cosas en común, la imposibilidad de encontrar las respuestas que necesitan y la añoranza de algo más. Esa añoranza inherente y esencial y sumamente personal les aparta de lo común y ‘normal’ llevándoles a un auto-exilio inconsciente en vida que tarde o temprano, en un momento de desesperanza o esperanza total les lleva a dar ese importante paso hacia su propio encuentro.
Eliminar las condiciones que no dejan ser uno mismo es un reclamo muy legítimo de vida y difícil de comprender ya que los que se quedan aquí no han tenido esa necesidad. La suya, evidentemente es otra y para asimilar esa decisión de Vida de su ser querido y comprender, tendrán que deshacerse de todo lo que creen les concierne, toda la responsabilidad que se han adjudicado ya que raras veces habrán tenido algo que ver en ese paso esencial, individual y totalmente independiente, raras veces habrían podido hacer o dejado de hacer para evitar lo inevitable.
He conocido a muchos padres que han estado secuestrados por otro tipo de suicidio que son las dependencias puntualmente irrevocables a las drogas. Dejan de tener vida propia y desde esa extensión encarcelada a la adicción de su hijo en la cual se han convertido, medio viven y pierden toda noción de quién son.
A menudo las muertes escogidas de un ser querido enfrentan con el máximo antítesis, con todo lo que no se hubiera hecho, con la respuesta que no sirve a los que siguen aquí pero que era la exacta y correcta que estaba precisando ese ser, desde su necesidad vital. Esto significa una desaparición de toda comunicación y la imposibilidad de ayudar.
Pero el papel adjudicado a los seres cercanos es muy importante ya que han acompañado, han estado, han ‘apoyado’ durante toda su estancia aquí y en los momentos más cruciales en su imposibilidad de encontrar respuestas. Han estado y han participado en su transición. Desde el amor es lo máximo que se puede hacer aunque no se haga de forma amorosa, aunque las respuestas sean duras, el acompañamiento nulo o en demasía, las riñas y los enfrentamientos demasiado fuertes, las ausencias, si las ha habido, demasiado destacadas. El aparente fracaso de no haber tenido lo que hacía falta para mantenerlo aquí va a aparecer una y otra vez, anulando la capacidad para reconocer la voluntad de ese ser. Su decisión tenía que estar por encima de la de las personas más cercanas y de la de todo el que creía tener las respuestas adecuadas.
Tenemos que eliminar la patología relacionada con el suicidio. El hecho de que no existan parámetros para personas que no están encontrando respuestas en los programas de curación y rehabilitación no significa que estén enfermos sino que aún no existen las herramientas adecuadas, los caminos necesarios para ayudar a personas que se destacan de lo que normalmente tiene que ser.
Existe una exigencia desbordada, incómoda que desmonta a todos los que auténticamente quieren ayudar o por lo menos comprender. Una sensibilidad distinta que no permite captar la urgencia que está exigiendo resultados, soluciones… aunque muchas veces tampoco se están formulando los interrogantes específicos que pueden abrir puertas. No existe sintonía, aún, no tenemos su perspectiva y desde la nuestra, nuestras soluciones no son válidas. Las personas que cogen la opción de irse suelen estar a niveles inalcanzables para los que hubiesen hecho cualquier cosa para seguir teniéndolos aquí. Muchas veces han venido para no sólo experimentar un enorme reto sino para despertarnos a otros niveles de consciencia, otras formas de ver que tarde o temprano se abrirán y aunque la sensación sea que es demasiado tarde… jamás lo es.
Anji Carmelo