NAVIDAD
Para muchos de vosotros, estas Navidades van a ser las primeras sin poder tener a vuestro lado de forma física a esa persona que significa todo y a quien echáis tanto de menos… esa persona que quizás daba un sentido mayor a estas fiestas.
Yo hoy quiero compartir con vosotros todos mis deseos de que podáis vivirlas de la mejor forma posible y con la suficiente fuerza como para poder estar por encima de la actividad, el ruido, las iluminaciones, el ajetreo, pero sobre todo que podáis ir más allá de vuestro demasiado echar de menos y todo lo que está sucediendo a vuestro alrededor para encontrar ese rincón tranquilo y acogedor que os pueda dar el sosiego y paz que tanto necesitáis y merecéis.
En la vida moderna donde casi no tenemos tiempo para nosotros mismos hemos ido posponiendo nuestra expresividad hacia las personas que queremos en momentos específicos y la Navidad ha sido uno de esos momentos. Se ha convertido en la fecha perfecta para demostrar a los que queremos, cuánto les queremos. Por un lado esto es importante ya que por lo menos nos da la oportunidad de manifestar, agradecer o simplemente estar y disfrutar.
Cuando perdemos a esas personas que más han sido el centro de nuestros cuidados y apreciación es lógico que ahora en estos momentos les echemos más de menos aún y que por ello se nos hagan tan cuesta arriba.
Podríamos decir que por encima del mensaje del gran nacimiento estas fechas para muchos se han convertido en la gran oportunidad de poder dar rienda suelta al amor que sienten hacia sus seres queridos y expresarlo a través de los regalos, las preparaciones y todo el ritual de celebración.
Inconscientemente es lógico que nos sintamos aún más desgraciados ya que nos han arrancado la posibilidad de hacer lo que más nos gustaba hacer… agasajar y mimar en éstas fechas que eran las más perfectas para ello.
Os explico esto no para recalcar vuestro vacío sino porque creo que cuando nos damos cuenta de las razones de nuestro malestar, aunque al principio lo pasemos peor, tarde o temprano vamos a poder poner los remedios.
Evidentemente nuestra posibilidad de unión no ha desaparecido sino que se ha fortalecido. Ahora estamos unidos de forma real y para siempre, que no es lo mismo que una cercanía física. Ahora estamos con nuestro ser querido en todo momento y está presente más que nunca en nuestros pensamientos y sentimientos. Esta proximidad parece propiciar sufrimiento al no estar acompañada por la presencia física, especialmente ahora que los regalos son físicos y las expresiones también, pero si podemos darnos cuenta de lo que verdaderamente nos une, sabremos que no es precisamente el vínculo físico.
Navidad es la fecha por excelencia que pone en manifiesto la grandeza del amor. Ese niño que nació representando amor y que vivió su vida como la máxima expresión de amor regalándonos un sinfín de momentos de aceptación y fraternidad hacia todos. Y especialmente destacando la necesidad de comprender y perdonar cuando antes de morir dijo “Perdónales porque no saben lo que hacen.” Grandísima expresión de amor que reconocemos porque amamos y conocemos la importancia del perdón especialmente cuando se quiere.
Quizás tendremos mucho que perdonar en estas fiestas, posiblemente casi todo sea porque a nuestro alrededor nuestros familiares, amigos y todos los que intentan incluirnos en sus buenos sentimientos… no saben lo que hacen. No saben que necesitamos quietud para poder dar fuerza a esa unión que ahora parece tan efímera ya que hemos perdido la posibilidad de tocar, acariciar y besar. No saben que el dolor se nos ha potenciado porque vemos que ellos sí pueden hacerlo. No saben que sólo oír la típica música, oler los aromas específicos de estas fechas y ver las decoraciones nos llenan de tristeza ya que prometen encuentros y celebraciones que ya no podrán ser. Tampoco saben que la extensa oferta de regalos destaca nuestra frustración de no poder, regalar y colmar con todo lo que nos gustaría y que sentimos se merece esa persona que ya no esta para recibirlos.
Nos parece imperdonable que en nuestro alrededor no se estén dando cuenta de nuestro sufrimiento, pero nosotros no sabemos que detrás de su aparente frivolidad e inconsciencia, está el propósito de hacer que estas fechas también sean para nosotros.
Para esto he escrito una carta para vuestros familiares, que explica cómo os sentís. Espero que os ayude a estar lo mejor posible que vuestras circunstancias permitan. Pero por encima de las circunstancias sabéis que podéis ir más allá del vacío físico y aprovechar esta gran celebración de amor para dar alas a la unión con vuestro ser querido, que ya sabéis es irrompible, indestructible y que no necesita tener para ser.
Querida familia, queridos amigos,
Vuelve a ser Navidad, pero esta vez a mí me falta algo que va a imposibilitar que pueda estar con vosotros como os gustaría que esté. Para mí son fechas críticas y aunque con toda vuestra buena voluntad estáis haciendo más de lo que habíais hecho antes para que pueda celebrarlas y estar bien, el vacío se hace tan grande que para no pasarlo aún peor tengo que apartarme. Parece que no agradezca, parece que rechace vuestras buenas intenciones, no es así pero tenéis que comprender que no puedo hacerlo de otra manera. En estos momentos lo que queréis para mí, que esté bien, que no lo pase mal, que no eche tanto de menos, que pueda celebrar aunque sólo sea un poco es imposible.
Pero aunque no lo parezca porque no puedo demostrarlo y no se vislumbre por el tanto dolor que me rodea, agradezco vuestros buenos sentimientos, sólo pido que vosotros respetéis mis necesidades. Sé que queréis verme bien, pero estoy mejor sin toda la movida navideña ya que esa sólo destaca más aún mi carencia.
Toda fecha especial lo es porque tenemos a nuestro lado las personas que están siendo que sea especial, si no lo están entonces pierde todo sentido.
Por favor ahorrarme el dolor de no poder estar a la altura de vuestras expectativas y darme el gran regalo de vuestra comprensión. Yo os lo agradezco de antemano. Sé que me queréis, sé que queréis lo mejor para mí, pero también sé que ahora lo mejor está aún más allá de mi alcance.
Os quiero…