Autor Tema: Quitar las espinas del camino (Rafael San Román)  (Leído 2853 veces)

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Quitar las espinas del camino (Rafael San Román)
« en: 17 de Octubre de 2013, 02:03:21 pm »
Artículo de Rafael San Román, sicólogo y voluntario de Aves, publicado en el número 252 (nov-2008) de la revista ALANDAR,

A lo largo del proceso vital, uno de los acontecimientos más devastadores a los que deben enfrentarse los seres humanos es la muerte de un ser querido. En teoría, todos sabemos que moriremos algún día y que también lo harán aquellos a los que apreciamos y nos sentimos fuertemente vinculados. Sin embargo, vivimos en una cultura marcada fuertemente por la negación de la muerte, la ocultación sistemática del dolor y la creencia ilusoria de que la juventud, la salud, los bienes materiales, nuestra familia y nuestros amigos permanecerán con nosotros para siempre. Estos factores socioculturales son aparentemente complejos, pero podemos explicarlos fácilmente a través del Miedo, un miedo ancestral transmitido y adquirido, el miedo a lo desconocido, que nos impide practicar de una manera saludable la conciencia que en teoría tenemos de la muerte.

La pérdida de alguien significativo y el proceso de duelo al que va unida transforman profundamente la vida de quien los experimenta. Se trata de un camino caracterizado por cambios radicales en sus creencias, valores y jerarquía de prioridades. También puede darse una gran confusión a todos los niveles, y un repentino resentimiento de la salud física. Además, las emociones cobran un papel protagonista en su vida cotidiana, no sólo en forma de tristeza, sino también de un intenso dolor, desamparo, incomprensión, miedo, rabia, culpabilidad... Por si esto fuera poco, en general la gente no está abierta a “escuchar penas” y resulta fácil sentirse violento cuando presenciamos escenas de llanto, sobre todo si éstas se repiten con una frecuencia que para nosotros es excesiva. Si no tenemos una buena relación con nuestra propia muerte y nuestras pérdidas, nos incomodamos cuando, transcurrido un tiempo “de rigor”, la persona doliente sigue mostrando las mismas manifestaciones de dolor que, en nuestra opinión, ya deberían estar superadas. Pero la realidad es esperanzadora respecto a estos hechos. Dejando a un lado las diferencias individuales en cuanto a capacidad para superar este desafío, no se puede obviar el hecho de que el camino del duelo puede allanarse y clarificarse mediante el afecto, la compañía, la comprensión y el compartir lo que se siente. Es en este punto donde los grupos de ayuda mutua (GAM) realizan una  importante labor, prestando apoyo frente a la muerte de alguien muy significativo, y ayudándolos a quitar las espinas del camino.

La Asociación de Voluntarios para Enfermos Sanables (AVES) de Barcelona lleva desde 1993 dedicada a la formación de grupos que acogen a personas que han perdido a un ser querido y a paliar su sufrimiento psíquico, emocional y espiritual mediante el intercambio y el apoyo de otros que atraviesan su misma situación. Cuenta con grupos de padres que han perdido hijos, hombres y mujeres que han perdido a sus parejas, personas que acuden a la asociación tras la muerte de sus hermanos o sus padres, y también con un grupo de enfermos de cáncer y otro de afectados cerebro-vasculares. Estos grupos se reúnen una vez a la semana durante dos horas. Comparten un tiempo y un espacio seguros, es escuchan y se apoyan entre sí, guardando la confidencialidad, sin juzgarse, sin comparar, orientados por facilitadores/as voluntarios que ya vivieron sus pérdidas, lograron elaborarlas y decidieron entrenarse en la conducción de grupos y dedicarles parte de su tiempo. A la sociedad le cuesta dejar hablar y llorar a quien se duele tanto como éste lo necesita. Por eso, formar parte de un GAM sobre el duelo resulta una vía no sólo de escape sino también de sanación para las tremendas heridas que sus miembros tienen abiertas. Aún queda mucho camino por recorrer en el proceso de normalización de la muerte y de liberación de tabúes al respecto, tanto a nivel social, como personal e institucional. Sin embargo, el conocimiento y la toma de conciencia ayudan a comprender y de ahí a no temer. Y donde no hay miedo puede haber felicidad.
AVES es una asociación sin ánimo de lucro. Cuenta con dos locales en el centro de Barcelona para la realización de grupos, charlas  y talleres. Más información en su página web (www.avesgam.org)