Autor Tema: El paso del tiempo en el proceso del duelo  (Leído 3654 veces)

jordi

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El paso del tiempo en el proceso del duelo
« en: 14 de Octubre de 2013, 09:56:09 pm »
Hola a tod@s os paso el tema que he escrito en la conferencia de Anji Carmelo de fecha 19/9/11

EL PASO DEL TIEMPO EN EL PROCESO DEL DUELO


Una de la preguntas que nos hacemos cuando tenemos una pérdida de un ser querido, es ¿Cuánto tiempo dura este dolor? Y ahí no hay una respuesta exacta, ya que depende de cada persona, cada ser lleva su duelo de la manera que puede y no hay ningún duelo igual.

En el siglo V, San Agustín señalaba que “son tres los tiempos: un presente de las cosas pasadas, un presente de las cosas presentes y un presente de las cosas futuras… El presente de las cosas idas de la memoria. El de las cosas presentes es la percepción o la visión. Y el presente de las cosas futuras, la espera”.

Hay un mito que dice “El tiempo lo cura todo” o que “todo es cuestión de tiempo”, en relación con el proceso de recuperación, dando a entender que el dolor que sentimos mejorará con el paso de los días. Van pasando los días y muchas veces el dolor va empeorando.

Existen varios tipos de de tiempo: el tiempo cronológico, el tiempo biológico y el tiempo subjetivo.

* “El tiempo cronológico”, es el que se refiere a que el tiempo lo cura todo, es el que medimos con los relojes, calendarios, etc. contamos los días, semanas, meses en que murió nuestro ser querido, ese dolor da igual los días que pasen el dolor sigue igual o peor, siempre está ahí.

* El tiempo biológico” es el que preguntamos a alguien ¿Qué edad tiene? Este tiempo casi no cuenta en un estado de duelo salvo si la persona que sufre esa pérdida es muy mayor.

* “El tiempo subjetivo” es el que se define como la vivencia que se tiene del paso del tiempo cronológico, por ejemplo cuando se está en un lugar muy a gusto y decimos ¿ya han pasado dos horas? y da la sensación que han pasado 10 minutos; o por el contrario cuando estamos reunidos y nos aburre lo que se está diciendo, y nos parece que han pasado dos horas cuando en realidad sólo han pasado 10 minutos. Así pues, podemos decir que los acontecimientos felices acortan el tiempo cronológico y los dolorosos los alargan.


En el duelo el tiempo es relativo, a veces nos puede dar la sensación de que han pasado muchos años y otras veces que sólo han pasado varios minutos. Es una sensación muy extraña.
Creo que el tiempo no cura nada, pero sí que alivia a llevar ese dolor de otra manera, siendo diferente en cada persona en función de su propia actitud personal. Por ello cuando conseguimos transformar ese dolor en AMOR es cuando el “tiempo” puede aliviar.

Hay momentos que parece que ese dolor empeora, sobre todo cuando familiares o amigos que están a tu alrededor, te dicen que ya ha pasado tanto tiempo desde que se fue y  que deberías estar mejor. Y es que no comprenden nuestro dolor. Porque hasta que uno no pasa por el trance de perder algún ser querido, no sabe que es lo que realmente sentimos y como lo sentimos. Ellos querrían que estuviéramos como antes porque ya ha pasado un cierto tiempo, y lo dicen de buena fe, pero no saben lo que dicen.

A medida que van pasando los días y nos vamos haciendo más a la idea, de que no volverán a estar con nosotros físicamente, vamos experimentando todas las etapas del duelo con todo lo que conlleva ese hecho, seguimos teniendo los altibajos, pero somos nosotros mismos los que tenemos que ir superando todas estas fases, y es entonces cuando empezamos a tener esperanza de ir saliendo del pozo en el que caímos en el momento de la pérdida.

Nos ha cambiado la vida, hay un antes y un después, ya no los tenemos con nosotros, ya no los podemos tocar, abrazar, besar, acariciar… esta añoranza nos produce tristeza y malestar, pero ahora los sentimos más en nuestro interior, en nuestro corazón, y los queremos con un AMOR INCONDICONAL que antes no era igual.

Hemos cambiado nosotros (lo de fuera, la vida, el mundo sigue como antes), ahora nos damos cuenta de la cantidad de cosas que nos eran prioritarias y que en realidad no nos sirven para nada, aprendemos a AMAR con  más intensidad, a dar más cariño, a perdonar a aceptarnos tal como somos y los que creemos que somos “algo mas” tenemos la esperanza de que cuando sea  el momento, nos volveremos a reunir con nuestros seres queridos y no nos importa el “TIEMPO” que pueda pasar, porque para nosotros el concepto del tiempo ha cambiado.

El concepto de Tiempo ha sido creada por nosotros, “el hombre”, la idea se refiere a etapas de duración y no la duración misma del tiempo, es decir el hombre no crea el tiempo, establece métodos para medirlo y priorizarlo y lo utiliza como una herramienta para explicar procesos de todo tipo.
La muerte nos libera de los límites de la cronología y nos lleva al “tiempo” de Dios, que es atemporal.

Si queremos ser más racionales podemos pensar que el pasado ya no existe y el futuro tampoco por lo tanto lo que es real es, es un punto que nos sitúa entre el pasado y el futuro y lo conocemos como presente.

Nosotros estamos en una tercera dimensión y aquí necesitamos medir el tiempo de una manera que nos sea entendible a nuestras limitaciones, pero en una cuarta dimensión o quinta y más dimensiones el tiempo es diferente y no existe como nosotros entendemos, el tiempo en física cuántica es diferente igual que en universos paralelos.

Hay una descripción del “tiempo” en el libro de Sixto Paz, “2012 contacto con otras realidades” que es otra forma de explicarlo y a mi esta explicación también “resuena”.

“El tiempo es una forma mental que procura definir la duración de las cosas, una ilusión basada en el movimiento del universo en el espacio. La idea de tiempo va en relación con la conciencia del ser, si su percepción se limita a una tercera dimensión, el tiempo lo concibe como algo lineal, como una continuidad; pero cuando descubre su naturaleza multidimensional e ingresa en una cuarta dimensión, se da cuenta de que el tiempo se mueve en una espiral y que no existe más allá de su conciencia; y que simultáneamente hay varios espacios dentro de un espacio mayor que podríamos llamar el “real tiempo del universo”.