Autor Tema: La incomunicación en el duelo, por Anji Carmelo  (Leído 2970 veces)

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La incomunicación en el duelo, por Anji Carmelo
« en: 17 de Octubre de 2013, 03:39:43 pm »
La incomunicación se define como: la falta de comunicación o diálogo, aislamiento. Y el duelo se define como: la manifestación de dolor por la muerte de un ser querido. Y el dolor como: pesar, tristeza, pena, sufrimiento...
Cuando el dolor es pequeño, podemos quejar y explicarlo para conseguir el antídoto adecuado. Cuando el dolor es inmenso que sobre pasa a la persona que lo está pasando, no existen palabras para poder describir.
La falta de palabras lleva a una incomunicación en ese campo, pero podríamos decir que las palabras no son la única vía de comunicación. Hay otra más directa que es el propio lenguaje corporal. Aquí no hay engaño. La expresión del dolor o la huella que el dolor deja en el cuerpo es tan clara que la mayoría de las veces difícilmente se va a encontrar respuesta en el entorno ya que en general no sabemos cómo reaccionar ante el dolor ajeno y en especial ante el dolor de personas que nos importan y que queremos. Ayudar o comunicarse se torna casi imposible entonces, porque lo que queremos es ver a la persona bien y podemos entrar en el inútil camino del consejo o quedarnos sin respuesta y por ello apartarnos. Nuestra incapacidad de soportar dolor nos aleja y nos aparta.
Pero la incomunicación no sólo existe por parte de las personas que quieren ayudar sino principalmente está un 100 x 100 en la persona que está totalmente aislada por el hecho de haber perdido lo más importante.
En un principio el estado de shock nos distancia de absolutamente todo. Parece que estamos presentes pero lo que acaba de ocurrir es tan inmenso que la incredulidad va a dejarnos inoperantes por bastante tiempo.
Más tarde cuando empezamos a darnos cuenta de que lo peor que nos podía haber pasado va a ser nuestra realidad para siempre... la dureza de lo que se vaticina abruma tanto que la imposibilidad de encontrar remedio anulará toda acción e intención por parte del que lo necesita para poner o por lo menos buscar. No existe nada que pueda ayudar excepto la presencia de esa persona porque su ausencia es la causa primordial de nuestro desmonte total y posiblemente en el caso de muchos, esa persona era el remedio que tenían cuando algo realmente grande desmontaba. Cómo buscar apoyo si el único ya no está?
Todo esto que abruma y que tiraniza el presente de las personas que han tenido la pérdida de lo más importante en sus vidas hace imposible cualquier comunicación.  Y además existe  la amenaza directa de que tarde o temprano se va a tener que reaccionar empezar a entablar una relación con la realidad que se ha convertido en la amenaza mayor posible, porque la realidad es la ausencia de nuestro ser querido.
Con el tiempo que siempre juega en contra ya que empieza a ser la razón cada vez más imperiosa para la necesidad de sobrecogerse y enfrentar la ausencia del ser querido en todo. El entorno que mantenía una distancia respetuosa empieza a exigir. Tienes que ponerte bien, tienes que levantar cabeza, tienes que salir, tienes que... Cualquiera con un poco de conocimiento de los mecanismos de reacción saben que el 'tienes que' en el mejor de los casos tiene como primera reacción, rebeldía. Nadie sabe mejor que nosotros lo que necesitamos y aunque dicho con toda la buena voluntad, ese mensaje va a apartar de su portador. No hay comunicación posible ante el dictado imperioso del "tienes que".
A parte de todo esto están las etapas del duelo que claramente marcan que al principio hay imposibilidad de escucha.
Luego empieza otra fase en la que vamos a abrirnos a escuchar, pero lo que nos llega será muy poco de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Es curioso pero aunque parezca que se está en todo, más adelante nos damos cuenta que no, porque difícilmente vamos a recordar mucho de lo que se vivía en esos primeros días, meses e incluso para algunos años.
Nuestra ausencia en la realidad fomenta la incomunicación.
Pero lentamente entraremos en otra comunicación que ya no tendrá nada que ver con la de antes. Prueba de esto es está reunión. Queremos sobre todo ser comprendidos y tenemos además la gran capacidad de comprender como verdaderamente tiene que ser. Nos hemos vuelto expertos en la auténtica comunicación que es de corazón a corazón.
Es curioso como un hecho que lleva a una incomunicación total luego nos permite comunicarnos de la máxima forma posible. Si algo hay para celebrar es lo que hemos ganado en profundidad y sentimiento, lo que hemos ganado en compasión. Todo eso nos ha hecho mejores y ahora podemos aportar en este camino tan auténtico que se llama duelo una auténtica escucha que es el primer paso hacia una buena comunicación.

Anji Carmelo, 27/05/2013