Autor Tema: Escrtio de Francina (mamá del grupo de los jueves)  (Leído 3312 veces)

jordi

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Escrtio de Francina (mamá del grupo de los jueves)
« en: 16 de Diciembre de 2014, 07:49:07 am »
11 diciembre 2014

Queridos amigos “pajaritos” del grupo Aves,


Hoy no puedo estar con vosotros porque canto con mi coral de Gospel en Santa Mª del Mar. Igualmente os dejo mi texto para estar de alguna manera con vosotros. Son pensamientos que se me ocurren sobre la marcha, como cuando hablamos en la sesión de los jueves.
Quiero contaros que hoy he estado charlando con um médico del hospital donde yo trabajo, que hace 4 años perdió un hijo de 19 arrollado por un tren. Nunca antes habíamos hablado, pero ahora tenemos algo en común, algo que compartir. Me ha confesado que no ha vuelto a tener ilusión o entusiasmo por las cosas que solían despertarle estas emociones antes de su pérdida. También me ha dicho que no habla nunca del tema en su casa: él, encerrado en su mundo y su dolor, y su esposa evadiéndose sobrecargando su jornada laboral hasta la saciedad y hasta el punto que no tienen tiempo para compartir.
Hemos hablado dos horas, él de lo suyo, yo de lo mío, y me ha confesado que no puede hacer nada que le haga sentir bien porque se siente culpable, se siente un traidor de cara a su hijo, y cuando ya me marchaba, me ha dicho que él está mal porque ha decidido estar mal, y que esto nunca lo confesará a nadie más. Me cuesta comprender esto. Este hombre ha elegido la autodestrucción lenta. Seguramente cree que nadie le puede comprender, y que nada le puede ayudar a vencer esta forma de pensar y sentir.
Yo le he explicado la manera como yo vivo este sentimiento de culpa. La verdad es que no lo tengo. Cuando voy a hacer algo que sé que me sentará bien, que lo pasaré bien, o incluso que me hará reir o llorar de alegría, toda esa alegría se la brindo a mi hija Anahí, y me lo paso bien con ella, me río con ella, y estoy tranquila pensando que a ella le gusta verme así, y no en el otro extremo. De verdad os digo que yo siento que algo de mi hija está conmigo ahora y para siempre. No sé si es su energía, su conciencia, su amor... pero me acompaña. Cuando me toca llorar, lo siento por ella, que haga un esfuerzo y me comprenda: me han negado de golpe la posibilidad de comunicarme con ella a través de los sentidos propios de este cuerpo que tengo para recorrer esta vida. Pero siempre procuro que los momentos de tristeza sean los justos y necesarios, y que después vengan momentos de alegría, de paz, de serenidad. Y como todo lo que no es materia, cuerpo físico, permanece... Anahí también permanece en mí. Igual com  estaba en mí antes de nacer y antes de ser concebida. Igualmente ahora está conmigo.
Hoy haré algo que me gusta y me llena: cantaré con gente maravillosa unas canciones que me encantan, y este concierto, como todos, se lo dedicaré a Anahí. Y sé que lloraré: de emoción, de nostalgia, de alegría, de todo un poco, y no me sentiré culpable de ser feliz durante unos minutos, o tal vez unas horas. Al contrario, esa pequeña felicidad se la ofrezco a ella para que sepa que mi amor por ella es más grande que todas las desgracias, y que a pesar de su ausencia física, todavía puedo VIVIR.

Un abrazo para todos.