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-La vida es siempre una aventura, por esa razón no debemos empeñarnos en vencer nuestros miedos, ya que lo que vencemos lo negamos y lo que ACEPTAMOS nos TRANSFORMA. Más que vencer los miedos, lo que tenemos que hacer es convencerlos. Es necesario mirarles a los ojos para saber si son miedos reales o imaginarios, como las fobias o angustias. Debemos preguntarnos: ¿este miedo tiene un objeto real? Y en segundo lugar, si lo tiene, entonces tenemos dos opciones: o hacerle frente o huir. Yo creo que vale la pena hacerle frente. Si es imaginario, muchas veces nos daremos cuenta de que esconde un deseo al revés.
-Lo decía Nelson Mandela: "Nuestro miedo más profundo es constatar que somos increiblemente poderosos. No es nuestra oscuridad sino nuestra luz lo que nos aterroriza". En el fondo nos da pánico asumir nuestra capacidad de amar, de ser conscientes y responsables de nuestros actos, porque si conectamos con esto, la vida deja de ser un pasatiempo para convertirse en un compromiso.
-...la felicidad es un estado de conciencia, no un estado material. Si nos fijamos en lo que nos hace realmente felices, veremos que lo esencial es aquello que es puro, como la naturaleza, el afecto de la gente que nos rodea... Lo que necesitamos son referentes que nos ayuden a pensar y gestionar las cuestiones esenciales de la vida.
-...la sabiduría sólo crece por experiencia, cuando nos damos cuenta de la fragilidad de la vida y sentimos reverencia por ella. De esta capacidad para conmoverse emerge la sabiduría. No puede ser sabio el que no se emociona ante un niño, ante la belleza o ante alguien que sufre. Esta persona puede tener conocimientos, pero no es sabia, porque ha perdido la conexión con el alma de las cosas, y todas las cosas tienen alma.
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- Que significa exactamente ese "don de no resignarnos"?
- Balzac decía que la resignación es un suicidio cotidiano. Y hay también un aforismo de Jung que me encanta: "La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir." Eso es ser responsable: vivir tu propia vida. Si no lo haces, aquello que niegas se acabará por convertir en tu destino. La responsabilidad no es sólo algo de uno hacia los demás. Es gestionar tu vida y darle sentido sin que sea una fijación. Es mejor no dejarlo en manos de la inercia. No hemos sido educados para pensar en nuestra vida como un objeto de pensamiento, y éste es el gran drama.