Autor Tema: Desorientación, búsqueda y encuentro (Anji Carmelo)  (Leído 2807 veces)

yo

  • Administrador
  • Usuario Jr
  • *****
  • Mensajes: 98
    • Ver Perfil
Desorientación, búsqueda y encuentro (Anji Carmelo)
« en: 17 de Octubre de 2013, 02:04:01 pm »
DESORIENTACIÓN, BÚSQUEDA Y ENCUENTRO, por Anji Carmelo, charla en Aves 12-06-09 

Cuando el eje central de nuestra vida deja de serlo de forma palpable nos sume en una pérdida de toda direccionalidad. No sólo no sabemos como movernos sino que la realidad es que no tenemos a donde ir. De pronto el entorno que había sido familiar y seguro, deja de serlo y nos encontramos rodeados de una inseguridad que va más allá de lo que podemos ver y tocar. Nuestra propia identidad cambia y nos convertimos en extraños incapaces de reconocernos porque nos falta lo más importante.

Ante este panorama no tenemos otra cosa que hacer que empezar a buscarnos. Al principio es casi imposible ya que el horror del vacío es tal que no vamos a poder ver más allá del mismo dolor. Cada persona es un mundo y ese mundo se compone de nuestros lugares que hemos ido poblando con actividades y logros, pero más importante aún con nuestros seres queridos. Un mundo hecho a nuestra medida y totalmente intransferible. Los terremotos son conocidos por los cambios tan radicales que proporcionan al medio ambiente y podríamos identificarlos con el desbarajuste que padecen aquellos que de un segundo a otro ven su mundo totalmente trastocado. Visiblemente no queda nada en pie, pero afortunadamente la pérdida de un ser querido es en realidad, material, entonces entramos en una búsqueda inconscientemente esperanzadora que tarde o temprano nos va a llevar más allá de lo palpable.

El amor no tiene fronteras ni tampoco es solamente físico. El amor llega donde sólo los que aman saben ya que es totalmente incluyente. Cuando la persona que daba sentido a nuestro mundo deja de estar en él de forma palpable, el dolor es tanto que ni podemos sentir que por no poder ver ni oír ni tocar no hemos perdido sino que estamos descubriendo y teniendo que destacar a la fuerza, ese otro lado más importante que es el sutil que ni se toca ni es visible… Ahora es lo único que nos queda ya que no lo tenemos de forma física. Entonces en algún momento tendremos que comprobar que el amor es más grande que todo lo que sí se puede ver y tocar. En ese momento la búsqueda termina y nos encontramos no sólo con nuestro ser querido sino con todo lo que realmente ha significado y sigue significando cada vez más no sólo en nuestras vidas sino en las vidas de todo el que tocó y fue enriquecido por su presencia.

Entonces nos damos cuenta de su inmortalidad energética y lo volvemos a descubrir en lo que pensamos, sentimos, hacemos, decimos… toda nuestra vida está siendo potenciada por ese impacto de amor que ya nunca podremos deshacer. No es que antes no estaba, sólo que antes la presencia física no permitía que sintiéramos la totalidad de lo que realmente ese persona significaba.

Nuestros seres queridos forman una parte importantísima de lo que somos. Nuestras reacciones, pensamientos, disfrutes, giros, hábitos, sentimientos y podría no parar nunca, están nutridos principalmente por los pensamientos, disfrutes, giros, hábitos y sentimientos de aquellos que queremos y que nos han acompañado en algún momento de nuestro caminar. Este es el gran regalo del amor… ese enriquecimiento que nos han tocado y que nos han aportado nuevas formas de hacer y pensar y sentir y que nos siguen aportando una expansión que no acaba porque no estén físicamente. Ahora de pronto nos encontramos yendo más allá de nuestras limitaciones sensoriales y convirtiéndonos en seres trascendentales con una dimensión totalmente aterrenal porque nuestro ser querido ya lo es y a través de él estamos conquistando la eternidad y la finitud de posibilidades que se despliegan imparablemente en nuestro interior acrecentando nuestro potencial.

Este es el gran reencuentro. En algún momento de nuestro duelo conquistamos la mariposa y de pronto sabemos que nuestro vuelo no es solitario si no todo lo contrario. Nuestro ser querido como apuntaba EKR ya es mariposa y el día que nosotros superamos la desorientación de nuestra oruga y entramos en la crisálida a través de nuestra búsqueda, empezamos a encontrar más allá de lo que jamás imaginábamos.
Nuestro ser querido está en absolutamente todo y de pronto reconocemos que no hemos perdido sino todo lo contrario, ahora ya nunca perderemos porque estamos unidos en todos los sentidos trascendentales de la palabra y de pronto descubrimos que ya nunca más podremos perder.