Autor Tema: Miedo a la muerte (por Begoña Graupera)  (Leído 3058 veces)

jordi

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Miedo a la muerte (por Begoña Graupera)
« en: 14 de Octubre de 2013, 10:01:03 pm »
Escrito de Begoña Graupera en la conferencia de Anji Carmelo del 16/1/12:











MIEDO A LA MUERTE 


Siempre he pensado que la muerte forma parte de la vida. Nunca hasta hace 8 meses había pensado que era injusto que la muerte viniera a buscar a alguien que  tenía tanto por hacer, tanto que dar, tanto por amar, tan joven...

Siempre he sabido que tenemos que estar a punto, como las 7 novias precavidas que tenían siempre aceite en sus lámparas esperando el momento en que vendrían a buscarlas. El aceite es todo lo que tenemos que hacer durante el tiempo que tengamos que estar en esta  vida, todo a lo que aspiramos, todo lo que queremos hacer bien hecho, tanto para satisfacción propia como para los demás y que engrosará la cantidad de aceite que nos llevará a nuestra nueva morada, la eternidad.

No tengo miedo a la muerte, aunque no sepa ciertamente a dónde iré después de ella.

Sí tengo miedo al dolor, que muchas veces viene implícito con la muerte. Tengo miedo a contraer alguna de las enfermedades, que cada día son más frecuentes, que nos inhabilitan mentalmente, dado lo cual a mí me gustaría ser capaz de decidir si quiero continuar o no. Porque yo creo que esta vida es para poderla vivir, cuando llegue el momento con las limitaciones propias de la edad, pero poder levantase por la mañana, dar gracias a Dios por el sol que vemos, las personas que nos acompañan, y lo que aún seamos capaces de hacer, ya sea comer, hablar, tricotar, o simplemente admirar el cielo.

Después de la muerte, me imagino a mi misma en un sitio donde no habrá pisas, ni envidias, ni preocupaciones, ni necesidad de pensar. Sencillamente me imagino haciendo lo que más me gusta y al lado de las personas que en este mundo más he querido.

Me imagino, que después de la muerte, habrá una puerta en donde me esperará San Pedro. Allí él pesará el aceite con el que llegaré y creo que habrá suficiente para pasar a una cabaña en medio de un prado verde y florido, con árboles y pájaros en donde podré vivir en paz y armonía.

Creo que Cris ahora también está allí. Quizás con un grupo de monitores y niños en una salida de esplai, y como siempre con todas las actividades pensadas hasta el último detalle, para que los niños se lo pasen estupendo, aprendan a quererse y a disfrutar de las cosas sencillas de la vida.

16 de Enero de 2012

Begoña Graupera