Autor Tema: Miedo a la muerte (por Miracles)  (Leído 3352 veces)

jordi

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Miedo a la muerte (por Miracles)
« en: 14 de Octubre de 2013, 10:03:08 pm »

EL MIEDO A LA MUERTE
Cuando el mes pasado se sugirió el tema de hoy  “El miedo a la muerte”  pensé: “Yo sé mucho de esto” porqué desde pequeña yo había pasado mucho miedo a la muerte. Recuerdo el terror que sentía cuando pensaba que algún dia moriría, sobre todo cuando me iba a dormir, por las noches. No podía conciliar el sueño. Este miedo, que se convertía en terror  a causa de  los sermones sobre el infierno que el párroco del pueblo venía a hacer al colegio de monjas donde yo iba, es uno de los recuerdos duros de mi infancia.
Con el tiempo el miedo al infierno ya no formaba parte del pack, pero el miedo a morir continuaba haciéndome sufrir muchas noches. No era ya el miedo a qué me encontraría cuando muriera sino temor a no encontrar nada. Terror al aniquilamiento, a dejar de existir.
Así pasaron los años, muchos, hasta que un día, en uno de los pasillos de “El Corte Inglés” me encontré de frente con un libro, cuyo título me llamó la atención. Era “La muerte un amanecer” de Elizabeth Kübler-Ros. Naturalmente lo compré y fue el principio de muchas compras de libros sobre la muerte que me hicieron cambiar el concepto y que me dieron esperanza. He leído todos los libros de Stephen Levin y  muchos otros y me he ido dando cuenta de que mi miedo a morir no era otra cosa que mi miedo a vivir.
Cuando decidí tirarme a la piscina, es decir, a entrar en el camino de espiritualidad que la Vida tenía reservado para mí, dejé de tener miedo a la muerte. Recuerdo un momento importante en el principio de ese camino: fue la primera vez que me hicieron Reiki. La persona que me lo hizo cuando hubo terminado me dejó sola unos momentos y cuando volvió me preguntó como estaba. Yo le respondí: “Muerta de miedo”. Yo estaba muerta de miedo, es verdad, pero a la vez, convencida de que había descubierto un camino que no sabía a dónde me llevaría, de ahí mi miedo, pero segura de recorrerlo, a pesar de todo.
 Éste fue el momento en el cual, con altos y bajos, con adelantos y retrocesos, decidí arriesgarme. No era fácil, tenía una familia, un marido que no compartía esta visión del mundo y de las cosas, mucha responsabilidad y muchas cosas a cambiar en mi vida. Pero tomé la decisión y bendigo el momento en que lo hice. Con el tiempo, esta decisión también benefició a mi marido porqué aunque él no estaba de acuerdo con lo que yo hacía (aunque lo respetaba) se benefició de mi cambio. Porque aquella decisión cambió mi modo de relacionarme con las personas y las cosas, me cambió a mí y por tanto mejoró mi visión de cuantos me rodeaban, en particular de la familia. Sobre todo me di cuenta de lo poco agradecida que había sido hasta entonces con él, de lo mucho que le debía por su compañía, su cuidado, su escucha, su respeto. Gracias a este reconocimiento los últimos años que vivimos juntos los sentí como una bendición de la Vida que nunca agradeceré bastante.
Después él murió, de repente, en una reunión donde defendía los derechos de los niños. Yo aquel día tenía una reunión y aquella mañana, al despedirnos cuando yo me iba a trabajar él me había dicho: “¿A qué hora sales de la reunión esta noche? Te vendré a buscar” Fueron sus últimas palabras para mí. Aquella noche no vino a buscarme, fui yo a encontrarlo a él, pero ya no tenía vida en su cuerpo. Pero yo ahora sabía que seguía vivo en otro plano de realidad y que también seguía vivo en mí, en nuestros hijos y en todas las personas que le queríamos. Y no tuve miedo, ni a su muerte, ni a la mía, que llegará cuando la Vida decida.
Mi miedo a la muerte no era otra cosa que mi miedo a la vida, mi miedo a arriesgarme, a mirar a la vida a la cara, a decir si a todo aquello que llegara, aunque causara dolor. Y siempre que aun siento miedo, cualquier miedo, sé que es por eso: sé que es por miedo al SI, por miedo a la ACEPTACIÓN… y procuro, otra vez, mirar a mi miedo a la cara y aceptarlo, para poder aceptar la Vida, para poder aceptar la Muerte…