Hola Jordi. He leído tu "Hola Papa" y me ha "tocado".
Estas navidades pasadas he perdido a mi único hijo de 4 años. Todo fue muy rápido y un virus desembocó en una neumonía y me lo arrebató.
He escuchado a la doctora Anji por internet y creo que soy una persona fuerte y que dentro de mi tengo recursos para seguir. Me daba miedo esa sensación de "no le quería demasiado porque sigo hacia delante" y ella lo explica como un error muy frecuente en personas que como yo, algo nos empuja a seguir y yo creo que es el amor hacia mi hijo.
Aunque digo esto, no lo puedo quitar de mi mente. A cada instante, lo recuerdo y la tristeza invade mi corazón y me saltan las lágrimas. A veces vivo en un constante control de pensamiento, como si fuera un funambulista y mi precipicio fuera la ansiedad de no tenerlo conmigo. Pero a pesar de ello, sigo con mi vida, evitando tomar algo que me ayude a estar más relajado y como podrás imaginar, lo peor son las noches porque no duermo mucho.
Hace poco la tragedia ha vuelto a mi vida y aunque no quiero dar pena los amigos tratan de apoyarme aunque a mi me apetece estar solo y no hablar con ellos porque siento que aunque tienen buena intención lo único que necesito no me lo pueden devolver y para seguir, en mi interior tengo lo que necesito. Suena prepotente pero es así. Por eso prefiero seguir solo, con mi pareja que no era la madre de mi hijo y me comprende.
Si te escribo es porque has vivido lo mismo que yo, diferente causa y diferente edad, pero lo mismo. Me conforta saber que mi hijo ha sido feliz toda su vida, que nunca lo veré sufrir o triste porque solo pensaba en jugar. Hablaba todos los días con él por videoconferencia y estuvo conmigo mucho tiempo también y a veces, le pregunto a su madre, si él en algún momento estaba triste porque yo no estuviera con ellos y ella me dice, que él me añoraba en algunos momentos, me llamaban y ya era feliz. Eso me tranquiliza, saber que era un niño y como tal no ha conocido maldades o tristezas de la vida.
Lo que no puedo es ver fotos o videos. Tengo todo guardado porque no sé si en un futuro lo podré hacer y no quiero perder nada. Pero aunque a veces tengo sensación de querer verlos no me atrevo.
Tenía muchos proyectos para él y ahora no sé que hacer. A veces no nos damos cuenta de que lo realmente importante no está a nuestro alcance...queremos tener éxito en nuestra profesión, tener una vida más o menos confortable, dar a nuestros hijos todo lo que podamos, etc...pero después, algo más simple, un virus en mi caso, te arrebata todo.
Uno de los motivos por los que te escribo es porque en tu "Hola papá" hay algo que no me gusta y perdóname, y es "me estoy despidiendo" porque yo no creo que sea así, quiero creer que él está en mi porque yo no soy el mismo, no soy él que era antes de ser padre y no soy ahora, después de su muerte, por eso, quiero pensar que él está en mi, en otro nivel, pero sigue aquí. A veces se escuchan frases como "Te deje ir" o "Tiene que marchar" y yo, no lo veo así. Lo veo como que está, de diferente manera, pero está. Con esa unión, con ese amor tan inmenso que nos teníamos, nada puede separarnos.
Aunque todos los padres decimos que nuestros hijos son especiales, mi hijo tenía algo diferente porque a veces, sentía cosas. Tengo varias anécdotas, pero una que me impactó fue en verano y mi pareja estaba triste y él lo sentía y le dijo "No estés triste, la muerte no existe". Cuando me lo contó nos sorprendió por su corta edad, pero no le dimos más importancia porque era todo luz lo que veíamos en él. Ahora, después de lo que pasó, me "agarro" a esa frase de mi hijo..."la muerte no existe".
Quiero que me disculpes por haberme extendido demasiado pero sentí la necesidad de escribirte.
Un abrazo